Ego de zombi. *

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Seguro estoy de que para muchos he muerto. Y cuando digo muchos en realidad no es tanta gente pero, para este corazón que le gusta pecar de pesaroso, son suficientes para hablar de dramas, dolores, desamores, dientes apretados por coraje y hasta urticaria cuando se escuchan sus nombres (cosas de vivos, ya saben).

No tengo lápida pero sí están mis restos. Aquí estoy. Vivo. Merodeando en el mismo mundo, la misma vida, los mismos aires. Y para ser franco, me divierte el juego a lo grande.

Porque yo no mato gente, sólo me nutro con pedazos de cada ser. No acabo con nadie. Mucho menos en la memoria. Sería borrar tres años de primaria y los últimos dos de universidad; estúpido e imposible. Sin embargo, sé que la gente presume del poder borrarnos, como si enterrar a alguien en un parque o dejar un cuerpo en la cajuela de un coche fueran las cosas más sencillas y normales, lo que cualquiera que vive y siente hace. Y presunciones así me hacen pensar que, a mí, seguro ya me han visto envuelto en cal, o he desaparecido en los retratos de grupo. Tal vez “nunca” me quedé hasta la mañana en su cama, tal vez desaparecí entre las sábanas, y mejor aún: tal vez jamás hice daño. Seguro mi nombre despierta sólo comentarios buenos por mera pena, casi lástima, porque me prefieren muerto, y sobre cadáveres no se habla mal. Y me gusta.

Me gusta ser el fantasma. El alma en “pena”. Porque así existo entre los muros, cruzo mares y calles hasta llegar a sus vidas, otra vez, como una hoja que cae o como una sombra que husmea. Tengo más poder que estando vivo y en sus vidas. Sigo ahí, vigente aunque no quieran, haciendo ruido en la duela, en los techos de madera, y sabiendo a una paleta de vainilla, a un tinto en el verano, a una hamburguesa barata, un trago de whisky o de cerveza de barra. Ahí estoy, vivo. En la anécdota de cama, en la de calle, entre la fama de lo que algún día fui y lo que me he convertido. Y en esos casos haber muerto es mucho mejor que habernos quedado en esas vidas. Yo me quedo con la mía y sólo con la mía. Suficientemente tenemos ya como para andar cargando con muertos.

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* (El post de la semana en “las domingueras“.) Tema: Zombis.

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